Con motivo de la celebración del 30 aniversario de su creación, la Fundación Luis Seoane presenta Seoane reencontrado, una exposición que saca a la luz un conjunto de 55 óleos de la colección institucional que no se mostraban al público desde hace más de una década, de los que 38 nunca han sido expuestos en sus salas.
La muestra invita a profundizar en la pintura de Luis Seoane a través de una selección de piezas que, aunque menos conocidas, son representativas de la riqueza de su lenguaje pictórico, dando así continuidad a la labor de difusión y estudio de su obra llevada a cabo por la Fundación desde 1996.
La exposición comienza con una selección de los óleos realizados por el artista durante la segunda mitad de los años 40 como El ermitaño (1945) o Pensando en la orilla del mar (1948) que recoge sus primeros pasos como pintor, en los que emplea una gama cromática limitada de grises y marrones combinados con tonalidades rosas, amarillas o azules suaves, poco saturadas, que aplica a través de una pincelada espesa.
Con el cambio de década, aparecen las primeras variaciones en el tratamiento de la perspectiva, que se simplifica; en el uso del color, que se amplía e intensifica, y en la utilización del trazo para la organización de elementos dentro del lienzo, una evolución que se hace evidente en óleos como Pelando papas (1950).
A partir de este punto, la exposición se adentra en ese período de aproximadamente quince años en el que Seoane desarrolla por completo su lenguaje pictórico, que ahora es sintético, desprovisto de volumen, y se caracteriza por la combinación de grandes masas de color y segmentos gráficos, fruto de su actividad como grabador y muralista. En esta etapa, la más representada dentro del proyecto, se incluyen obras como Mujer llevando una gran cesta (1958) -en la imagen- o Figura (1964), que se expone por vez primera en la Fundación.
Para el recorrido expositivo se optó una disposición cronológica de las obras, una elección que permite mostrar la evolución de la pintura del artista a nuevos espectadores, al mismo tiempo que proporciona a aquellos ya familiarizados con ella la posibilidad de reconocer determinadas características estéticas y formales de piezas expuestas anteriormente en la Fundación Luis Seoane en varias de las que ahora figuran en esta exposición. Un ejemplo de esto sería Cabeza, un óleo de 1963 inédito en la Fundación, y Cabeza de perfil, del mismo año, que formó parte de la muestra permanente de 2015.
Seoane reencontrado. Óleos 1945-1977 estará abierta al público hasta el 14 de mayo de 2027.