Luis Seoane e o mar. Liberdade, cadea, refuxio ou campa

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Formando parte de los temas recurrentes en la producción artística de Luis Seoane, el mar ocupa un lugar destacado dentro del imaginario del creador gallego no como un tema aislado, sino como una constante que aparece en los comienzos de su trayectoria y que seguirá presente en su obra hasta su muerte en 1979. La relación de Seoane con el mar parte tanto de cuestiones culturales como de la reivindicación de un arte popular y de una plástica propias de Galicia, además de poseer fuertes tintes autobiográficos. Es precisamente esa relación la que protagoniza esta exposición, que reúne más de una veintena de obras en diferentes formatos y documentación diversa, un proyecto organizado con motivo de la celebración en A Coruña de la segunda edición del Festival Mar de Mares, un encuentro artístico, educativo y lúdico dedicado al mar en el que participan diferentes espacios culturales entre los que se encuentra la Fundación Luis Seoane.

Ya en el año 1955, en un artículo publicado en la revista Galicia Emigrante, Luis Seoane se refería a “(…) esa mar que é pros galegos ao mesmo tempo a liberdade, a cadea, o refuxio ou a súa campa… “. El mar es uno de los motivos artísticos empleados por el artista, al que relaciona con muchos otros temas fundamentales de su obra, como el arte popular, la visión mítica de la historia de Galicia, la presencia de la mujer o de los trabajos de los marineros, que junto con las labores del campo forman parte de la visibilización y dignificación de ese mundo que aparece repetidas veces en su producción, como en el estudio para el mural Las Barcas, en la xilografía Mulleres campesiñas no mercado o en el álbum De mar a mar, todos ellos incluidos en la muestra. También está profundamente relacionado con la emigración: Luis Seoane tiene sólo cinco años la primera vez que atraviesa el Atlántico en compañía de su familia, una travesía que se verá obligado a realizar de nuevo con el estallido de la Guerra Civil, y que repetirá varias veces a lo largo de su vida, lo que le producirá un sentimiento de desarraigo y la convicción de ser víctima de una injusticia, circunstancias que le harán empatizar con los miles de compatriotas que no tiene más remedio que abandonar su país, como los protagonistas de Fardel de esilado, un álbum de dibujos realizado por el artista en 1950.

Las obras presentes en la exposición conceden al mar un protagonismo rotundo, como en el caso de Mar bravo, óleo de 1964; de la xilografía incluida en el almanaque del Centro Editor de América Latina o del naufragio que aparece en Imágenes de Galicia, pero también se refieren a él indirectamente, de manera sutil, a través de los dibujos que el artista realiza de una estrella de mar, de una centolla o de un pez abisal, o de esa sirena que recuerda a aquella que se convertiría en la marca tipográfica de la colección Mar Dulce, creada por Seoane en Buenos Aires para la editorial Nova, cuyo nombre demuestra, al igual que el de la editorial Botella al Mar, la importancia del mar en su imaginario personal. Precisamente, la muestra incluye un dibujo que se utilizaría como portada del libro de poemas Ferment, de William Shand, prologado por Jorge Luis Borges y que sería publicado por esta editorial en 1950.

Por último, es importante destacar la presencia de la funda que diseña Seoane en 1970 para el disco que recopila dos obras de su amigo Rafael Alberti: Marinero en tierra y A la pintura. El poeta gaditano le dedicaría un poema a la pintura del artista gallego en el que describe el amor de éste por el mar: “Un color finisterre, golpeado // Ojo que sueña el mar, // color mojado. (…) Y siempre, en tu paleta, // una nostalgia quieta // ¡Y el mar!”

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