Escribir bien no significa alumbrar textos complejos, crear estructuras narrativas rebuscadas o regodearse en innecesarias exhibiciones léxicas. Muchas veces, la verdadera dificultad de la escritura consiste en plasmar la complejidad de la vida a través de palabras sencillas y certeras, de historias cercanas y de diálogos veraces y reveladores. En este taller vamos a tratar de depurar nuestra escritura en busca de un estilo limpio y claro a la vez que profundamente literario. La autora norteamericana Elisabeth Strout será nuestra guía. Leeremos su novela “Ay, William” y trataremos de analizar las claves de su brillante escritura para perfeccionar la nuestra.
Fernando Ontañón
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